Maiztegui, el bahiense que vivió en Orense y descubrió la vacuna contra el “Mal de los Rastrojos”

6 abril, 2020

Maiztegui, el bahiense que vivió en Orense y descubrió la vacuna contra el “Mal de los Rastrojos”

Julio Maiztegui es un bahiense poco menos que ignorado. Pudo ser premio Nobel de Medicina –fue candidato en 1993– y sufrió, como René Favaloro, los sinsabores de manejos desprolijos y una burocracia devastadora.

Jamás bajó los brazos y fruto de su trabajo y esfuerzo hoy funciona uno de los institutos más prestigiosos del mundo.

En 1993 el Ministerio de Cultura de la Nación elevó como candidato al premio Nobel de Medicina al médico bahiense Julio Maiztegui, co-descubridor de la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, popularmente conocida como “Mal de los rastrojos”, una enfermedad que afectaba a unos 5 millones de personas con un alto grado de mortalidad.

Ese año Maiztegui cumplió 62 años, peleaba contra una enfermedad que pondría fin a sus días y llevaba más de 20 luchando para que su vacuna se elaborara en nuestro país. No vería en vida cumplido su deseo.

La historia
Julio Isidro Maiztegui nació en Bahía Blanca el 25 de agosto de 1931. Es bahiense por nacimiento, aunque esa fue una circunstancia de vida ya que su familia residía en Orense, partido de Tres Arroyos, donde su padre ejercía como médico rural.
A los 6 años se estableció en la capital federal, donde completó sus estudios como médico en la Universidad de Buenos Aires y se especializó en enfermedades Infecciosas, obteniendo un Master en la Universidad de Harvard.
Las circunstancias lo llevaron a radicarse en la localidad bonaerense de Pergamino, donde fundó un instituto donde desarrollar sus investigaciones sobre la fiebre hemorrágica. Fue allí donde demostró que la mortalidad de los enfermos se reducía al ser tratados con plasma de personas enfermas antes del octavo día de haber contraído el mal. A partir de esa observación creó la vacuna contra la fiebre.
Aunque pocas cosas sorprenden a esta altura en materia sanitaria en nuestro país, durante casi 30 años Maiztegui no logró que la vacuna se elaborara en Argentina. Fue el ex presidente Néstor Kirchner quien en 2006 finalmente dispuso su fabricación en el Instituto de Pergamino, para entonces bautizado “Julio Maiztegui”, único en Argentina habilitado para la producción de vacunas virales.
Llamada Candid1, la vacuna está categorizada internacionalmente como “droga huérfana”, por ser imprescindible para una población restringida cuya demanda no la hace comercialmente interesante.

Sobre la enfermedad
Maiztegui tuvo que enfrentar la desidia de varios gobiernos que ignoraron su investigación e incluso ver cómo, desde 1986, su vacuna era elaborada en un laboratorio estadounidense cuando se disponían de todos los elementos para hacerla en el país