¡¡¡Marche preso!!!: el recuerdo de una grieta

15 agosto, 2020 Leido: 1253

¡¡¡Marche preso!!!: el recuerdo de una grieta

El escenario es parecido. En aquel año 2000 y hoy, 20 años después. Sólo que esta vez potenciado por una pandemia y una cuarentena que parece interminable.

Así entonces como ahora, el delito se adueña de la sociedad y no solamente potencia el reclamo social, sino que resquebraja las estructuras de poder. Poder político, de cualquier color, que no atina a acertar en cómo resolver el tema.

El sonriente Carlos Ruckauf (“Rucucu”) era el gobernador de la Provincia de Buenos Aires que había potenciado un discurso de mano dura contra la delincuencia.

En ese marco, a mediados de mayo de 2001 disponía la primera declaración de un estado de emergencia en el Servicio Penitenciario bonaerense.

Habría otros, pero ninguno de todos produjo resultados conducentes a resolver los problemas de una institución que siempre se ha mantenido en el ojo de la tormenta, con sospechas y algunas comprobaciones de corrupciones y complicidades.

En ese marco el gobierno bonaerense resolvió a inicios de la década del 2000 la construcción de 10 cárceles como manera de resolver los problemas de superpoblaciones y hacinamientos en las instalaciones tradicionales.

Los argumentos se parecen mucho a la reciente afirmación del Presidente de la Nación quien dijo que “necesitamos construir cárceles porque si el delito crece, más gente será condenada”.

Lo dicho se vincula con algo que ya la sociedad vislumbra y que ya comenzó: un recrudecimiento de los hechos delictuales. Es decir, que la pandemia económica que dejará millones de personas fuera de posibilidades razonables de subsistencia potenciará las actividades ilegales.

El crecimiento de personas incursas en hechos delictivos y que están alojadas en dependencias policiales ha sido ya ostensible y se reconoce que el proceso se agudizará.

En comisarías de la provincia de Buenos Aires hay alojadas 5480 personas, tres veces más de la capacidad razonable de contención.

Es poco menos del doble de los detenidos que había en agosto del año pasado, cuando eran 3807.

Lo concreto es histórico es que durante aquel período se construyeron cárceles en distintos lugares, como Barker, Saavedra y General Belgrano, por ejemplo.

También se proyectaba que una de ellas estuviera en la localidad de San Francisco de Bellocq.

Un proyecto; una grieta

En pocos días la localidad de San Francisco de Bellocq estará cumpliendo un nuevo aniversario. Es que el 19 de agosto de 1929 fue tomado como momento de su fundación, en coincidencia con la inauguración del tramo ferroviario que procedía de Orense y que debería extenderse hasta Copetonas.

La idea de una unidad penitenciaria rápidamente dividió las aguas, a favor y en contra.

Algunos opinaban que generaba una actividad económica directa y periférica que permitía asegurar la supervivencia de una pequeña localidad aquejada por el éxodo de pobladores y el cierre de actividades que la hicieron próspera durante muchos años.

Del lado de enfrente, quienes señalaban que una cárcel abría la puerta a la presencia y hasta radicación de personas vinculadas con las actividades ilegales de los internos.

Parecía razonable, y así se hizo, que la cuestión se zanjara con un plebiscito.

La idea fue rechazada por el 53,5% de los votos, una clara mayoría que, sin embargo, no fue abrumadora.

No hubo vuelta atrás pero quedaron dudas respecto al procedimiento.

¿Quiénes deberían expresarse? ¿Solamente los pobladores de la localidad o también quienes se asentaban en los establecimientos agropecuarios de la zona próxima?

Las diferencias de criterios fueron insalvables entonces, aunque parece que el tiempo y el olvido echaron un manto  pacífico una vez que las aguas se calmaron.

Pero en aquel momento las argumentaciones de unos y otros tuvieron manifestaciones virulentas, o poco menos, sobre todo a través de los medios de comunicación.

¿Acierto o error?

Aún hoy es imposible opinar si el pronunciamiento fue un acierto o un error estratégicos.

Parece razonable traer algunos datos del establecimiento más próximo: la Unidad 37 del Servicio Penitenciario Bonaerense con asiento en la localidad de Barker, distrito de B. Juárez. (fotos)

Las lecturas pueden ser contradictorias y la interpretación la dejo en manos de los lectores.

En un portal periodístico de Olavarría se decía en 2013, a poco de cumplirse 10 años de la cárcel, que el establecimiento era un modelo a seguir y que allí funcionaba un Centro de Formación Agrotécnico y Microgranja.

De manera edulcorada hablaba del funcionamiento de una granja con cría de especies domésticas y una gran huerta, además de la construcción de una laguna artificial para la cría de peces.

Además de esas actividades, los internos participaban de cursos diversos propiciados por el Centro de Formación Profesional 401 como carpintería, textil, mecánica, computación, marketing, inglés, peluquería, confitería y cocina entre otros

En 2016, sin  embargo, se revelaba que algunos oficiales del establecimiento habían sido detenidos y procesados por vender armas y drogas a los presos.

El año pasado, también se informaba que se había comprobado que 7 internos participaban en la realización de secuestros virtuales.

Seguramente se podrían encontrar otras informaciones, pero basta con lo  precedente para establecer que esa cárcel no es otra cosa que eso, y lejos está de ser un paraíso.

En el balance debería incluirse, quizás, una evaluación más global de parte de la municipalidad juarense respecto al verdadero impacto que tuvo en la pequeña comunidad, aquejada por el cierre de Loma Negra y que encontró algún motivo de sonrisa a través de la Fiesta de la Frambuesa.

Lo cierto es que hoy estamos en un camino parecido a aquel de principios de los 2000.

¿Sería descabellado pensar que en el distrito de Tres Arroyos se pudiera construir una cárcel en el futuro? ¿Cuál sería la reacción de la población? ¿O podría, por razones estratégicas, disponerse discrecionalmente y al que no le guste ¡¡¡marche preso!!!?

Escribe: Omar Eduardo Alonso – [email protected]

También en FB