Mario Bordalás: su fallecimiento. Escribe: Omar Eduardo Alonso
Mario Bordalás fue una parte de la historia del Banco Comercial de Tres Arroyos al que había ingresado el primero de enero de 1963 con alrededor de 20 años y tras ser exceptuado del cumplimiento del servicio militar.
Fue el encargado de la delegación que el banco puso en funcionamiento en enero de 1972 en Claromecó, primera y única presencia de la institución bancaria con estructura efectiva.
Bordalás tuvo, sin embargo, la ingrata función de cerrar esa delegación por órdenes del Lloyds Bank, adquirente de la institución en la década del 90.
La familia de inmigrantes españoles procedentes de Almería, se radicó en la zona de Coronel Suárez, donde nace Mario, dedicándose a trabajos vinculados con el campo.
Cuando este tenía 3 años se resuelve el traslado a Tres Arroyos, mientras que el abuelo, de apellido Carmona participa del proceso de colonización en San Francisco de Bellocq. Por su carácter declinaría comprar la fracción que se le había asignado.
La familia se radicó en la zona de calles Brandsen y Sebastián Costa. Consecuentemente cumplió sus estudios primarios en la escuela 16.
No realizaría estudios secundarios, aunque se ilustró en las prácticas comerciales por canales alternativos.
Durante su infancia era asiduo concurrente a un bar próximo, de Palermo, donde aprendió a jugar al billar. Permanecía allí mucho tiempo lo que implicó que en una ocasión fuera detenido por la policía por permanecer en horario no permitido para menores.
Con 12 años, su abuelo lo llevó a trabajar al campo, aprendiendo varios de los rudimentos de la actividad de entonces.
Trabajó luego en un comercio de Tomás Angel Sode y se incorporó posteriormente a la fábrica Istilart, en la parte administrativa. Influyó el conocimiento del gerente general de la fábrica, Juan Soumoulou, vecino de la familia.
La aspiración, sin embargo, era ingresar al Banco Comercial, como lo era para muchos de los jóvenes de entonces.
Un llamado a concurso lo encontró participando, y ocupando un segundo lugar. Sin embargo, hacia diciembre de 1962 fue convocado y comenzó su trabajo a los pocos días.
Fue un empleado volante, ocupando y aprendiendo el funcionamiento de casi todas las secciones del banco, hasta llegar a la secretaría de la gerencia.
Posteriormente sería designado encargado de la delegación Claromecó.
Recordaba en entrevista para el programa “esto es Historia” el primero de febrero de 2014, el asalto ocurrido el primero de marzo de 1963, que ha quedado inscripto dentro de la historia policial de Tres Arroyos.
Casado, con dos hijos y varios nietos, evocó con tristeza lo ocurrido cuando debió cerrar las puertas de las dependencias que él mismo había abierto oportunamente.
Reconoció que lo ayudó mucho el integrarse al Club 24 de Abril y la gran contención familiar.
Bajo la actividad del Lloyds Bank permaneció alrededor de un año, y fue un testigo privilegiado del dramático desmantelamiento del histórico Banco Comercial.