Memoria curiosa: anécdotas de la Parca -Escribe: Omar Eduardo Alonso

9 julio, 2022

Memoria curiosa: anécdotas de la Parca -Escribe: Omar Eduardo Alonso

La mitología dice que había tres diosas denominadas “Parcas” que regían la vida y el destino de los humanos. Ellas vivían en el inframundo y sus decisiones no eran revocables.
Cloto era la encargada de los hilos y telas con que se coserían los destinos de los hombres. Si los mismos eran de seda y oro, el destino sería feliz, mientras que si eran de lana o cáñamo, el destino era funesto.
Laquesis era la que movía la rueca de hilar, mientras que la mayor de ellas, Atropos utilizaba una gran tijera con la que cortaba el hilo que unía a la persona con la vida.
Lo hacía en cualquier momento y sin avisar.

Casos reales de Tres Arroyos
“Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”, es una histórica frase que ha generado no pocas controversias respecto de quien la dijo, y es una buena disparadora de situaciones producidas en Tres Arroyos y seguramente muy poco conocidas.
En este caso con directa vinculación de los medios de comunicación locales que por cuestiones éticas no voy a identificar pero que seguramente los lectores podrán hacerlo sin mayores dificultades.
Lo que cuento, realmente ocurrió y hay testigos de ello, aunque han pasado muchos años.

Caso uno:
Alguien apareció para colocar una necrológica en un medio escrito de una persona de apellido Centeno.
Al recibir el dato, el prestigioso periodista que ocupaba la secretaría de redacción en ese momento, escribió una meticulosa y colorida nota sobre “la muerte del gaucho pobre de Tres Arroyos”.
Al día siguiente apareció el gaucho Centeno, aclarando que el fallecido era su hermano.
La noticia difundida erróneamente impactó muy fuerte en la comunidad, provocando numerosas manifestaciones de dolor.
Un efecto de algarabía tuvo la presencia desfilando nuevamente con su guitarra al hombro, despertando el entusiasmo del público que gritaba “la tradición no ha muerto, ¡¡¡Vamos Centeno, que todavía se puede!!!!”
El Gaucho pobre había nacido en 1927 y falleció en el 2001.

Caso dos:
Heriberto Adolfo Vitali fue un empresario fabricante de rolos desterronadores, cuyo taller se ubicaba en calle Paso.
Al parecer era bastante desordenado, para ser respetuoso de su memoria, incluyendo en sus finanzas.
Un día fue convocado por el Banco Comercial, ocasión en que se le comunicó alguna sanción por incumplimientos.
Al salir, gritó que “lo único que me queda es matarme”, ascendió a su cupé Dodge Polara y se alejó.
Por varias horas la familia no supo de su destino y se imaginó su muerte, y con ese sentido fue comunicado a una emisora de radio que difundió “su fallecimiento”. Obviamente, Vitali gozaba de buena salud.

Caso 3:
Ocurrió una mañana temprano.
Un ex colega, actualmente radicado en Azul, no advirtió que el micrófono se hallaba abierto y dijo “viste que Fulano de Tal ca.. fuego”.
Fue un escándalo y hubo abogados que intentaron convencer a la familia sobre realizar una demanda.
La idea no prosperó.
El fallecido era un reconocido dirigente y productor agropecuario con un fuerte compromiso con la organización de la Fiesta del Trigo, por entonces con la directa participación de las organizaciones representativas del sector agropecuario.

Caso 4:
Eran tiempos del jabón de lavar Camello que se publicitaba a través de un jingle que cerraba con la frase “se viene una limpieeezaaa…..”
Era un día de esos en que las necrológicas eran abundantes.
Tras la enumeración de los fallecimientos, varios como digo, el operador cerró con el jingle del jabón.
La anécdota quedó inscripta en la historia misma de la radio lugareña.

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