Misterios originales

25 abril, 2020

Misterios originales

Los prestigiosos historiadores que se dedicaron a investigar la verdadera fecha del nacimiento de Tres Arroyos no lograron desentrañar el primero de los misterios. No pudieron encontrar el acta fundacional correspondiente.

Se generó una incertidumbre que nunca se resolvió y que llevó a adoptar la fecha del 24 de abril de 1884 que se corresponde con el decreto de Dardo Rocha autorizando la expropiación de las tierras para fundar el pueblo de Tres Arroyos.

Pero hay documentación que corrobora que el funcionamiento real se venía produciendo desde bastante antes.

Intentando una aproximación a estos misterios es bueno abrevar en las historias escritas por Carmen Teresa Eiras y María Elena Pérez Vassolo; Salvador Romeo; y R. Gorraiz, porque este periodista no podría siquiera aproximarse a los esfuerzos que ellos han realizado.

En realidad fue el 28 de mayo 1883 cuando por ley se disponía la creación del pueblo de Tres Arroyos, simultáneamente con otros en distintos puntos de la provincia.

Pero además hay documentación en los archivos provinciales, sobre todo en los presupuestos correspondientes, de donde surge que por aquí había actividades fundacionales de distinto tipo.

Por ejemplo se sabe que el 27 de junio de 1867 fue nombrada la primera comisión municipal que fue integrada por Dalmiro Seguí, Julián Dupuy, Patrocinio Ortiz y Justo Lalastra, como titulares y José Arce, Francisco Pazos, Marcos Arenas y Emeterio Garay, como suplentes.

Sin embargo, el 17 de diciembre de 1866 había sido nombrado juez de paz, Samuel Rosetti, quien se instalaría un establecimiento de campo en el Cristiano Muerto.

De la acción de dicha comisión municipal, nada se conoce, pero es bueno saber cuáles eran sus objetivos y atribuciones, al menos en el plano teórico.

Entre las atribuciones de estas juntas en los distritos donde no había centro poblacional y cuyo número de habitantes no alcanzara a mil, figuraban.

  • Desempeñar las funciones administrativas y policiales que hasta 1876 estuvieron a cargo de los jueces de paz
  • Proponer las medidas conducentes al mejor orden, seguridad y prosperidad del distrito.
  • Intervenir en la construcción de obras públicas ya iniciadas o a iniciarse
  • Examinar y autorizar con sus firmas los estados trimestrales de gastos y entradas, antes de remitirlos al Poder Ejecutivo para su aprobación.

De alguna manera se recortaban las facultades ejercidas hasta el momento por los jueces de paz.

Las escuelas

Se sabe también que hacia 1877 ya funcionaba por acá una escuela ambulante; que en 1887 la escuela número uno contaba con 80 alumnos y un año después con 106.

Cuando oportunamente se resolvió demoler el edificio original de la escuela uno, los pobladores de entonces, muchos de ellos autores de documentación varia, vieron defraudadas sus expectativas.

Otro misterio, pues a pesar de las excavaciones, no se pudo encontrar un cofre metálico donde se habían colocado esos documentos con detalles precisos y presuntamente el acta fundacional.

El mismo había sido enterrado al pie de una de las entradas del edificio escolar.

Paradójicamente una situación idéntica se produciría muchas décadas después, cuando en 1984 también se buscó, infructuosamente en varios puntos de la plaza principal, un cofre que había sido depositado en ocasión de la celebración del cincuentenario.

Un nuevo misterio que impidió contar con elementos varios que pobladores de la década del 30 habían colocado en el cofre para que las futuras generaciones las recuperaran.

Los nombres

Otra cuestión llamativa y hasta misteriosa se refiere al nombre mismo de Tres Arroyos.

En los primeros tramos del pueblo un grupo de vecinos impulsaba la implantación del nombre Juan de Garay, para el pueblo. Esto ocurría en agosto de 1886.

Obligó a una consulta oficial al respecto respondiendo el gobierno provincial que no había ninguna gestión al respecto y que Tres Arroyos se seguía llamando de la misma manera.

Más adelante en la historia habría otro intento para imponer el nombre del patriota Juan Larrea, que tampoco tuvo avances.

Pero hacia agosto de 1933 se producía un gran movimiento popular para rechazar el cambio de nombre, nuevamente.

Un extenso documento firmado por más de 3000 vecinos se elevaba al senado provincial manifestando el rechazo a un proyecto allí presentado para imponer el nombre de Teniente general Julio Argentino Roca.

Además del documento mencionado, las manifestaciones periodísticas eran lapidarias respecto a la iniciativa presentada.

Al menos hasta lo que pude leer al respecto, en ningún momento se menciona al autor del proyecto, aunque puede inferirse una referencia al legislador y caudillo conservador Delfor Regot.

No hay que olvidar que prácticamente los medios periodísticos de la época estaban dirigidos por prominentes figuras del radicalismo, constituyéndose en virtuales voceros de ese partido político.

De hecho, Regot no se correspondía con la misma idea de los diarios de entonces.

Finalmente la cuestión no prosperó, aunque esta es una referencia obvia.

El cincuentenario

A principios de 1934 comenzaron los preparativos para la celebración del cincuentenario de Tres Arroyos, pero todas las conversaciones se hacían en un marco de incertidumbre por no conocerse la fecha exacta de la fundación.

El intendente Sebastián Bracco convocaba a una amplia reunión de vecinos y representantes de instituciones del medio, incluyendo a los corresponsales de los diarios Noticias Gráficas, La Nación y La Razón.

En la ocasión el propio jefe comunal dio lectura a varias actas, incluyendo una del director del Museo Histórico y Colonial de Luján, según la cual afirma que el acta de fundación de Tres Arroyos data del 9 de Julio de 1885.

La cuestión suscita un intercambio de opiniones con la participación de varios vecinos notables de la época, pero finalmente se resuelve que los actos conmemorativos se harán el 9 de julio de 1935.

Tras un cuarto intermedio se dispone conformar una comisión que se encargará de la organización, con amplísima participación de representantes de entidades de todo tipo y la presidencia del Intendente Bracco.

En fotos que se adjuntan, se muestran a los integrantes de la Comisión de Fiestas. Oportunamente volveré sobre detalles de la celebración del cincuentenario.

Mientras todo esto ocurría, sin que se dilucidara la fecha precisa de la fundación, la población de Tres Arroyos gestionaba insistentemente un mejoramiento del edificio de la Estación Ferroviaria. La crónica periodística hablaba ya de 40 mil habitantes.

Escribe Omar Eduardo Alonso  – [email protected]

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