Murió Mario Ferrari, un apasionado de reparar lo que se creía que no tenía arreglo

6 agosto, 2019

Murió Mario Ferrari, un apasionado de reparar lo que se creía que no tenía arreglo

Se apagó la vida de Mario Ferrari. “El loco”, le decíamos muchos, porque en esta vida ser demasiado cuerdo, no sirve. Y hay cosas que solo pudieron lograr los que de alguna forma se parecen o se parecieron a él.

No tenía imposibles. Se supone que “si alguna vez anduvo, tanto no se debe haber roto como para que no se repare”. Ese era su precepto. Siempre valía la pena el intento para dar solución a cualquier tipo de aparato eléctrico o electrónico que dejaba de andar.

Mario Ferrari, como todos los seres humanos, era un tipo querido y odiado. Todos sentimos que alguien nos quiere y alguien nos odia. Nos quieren porque somos como somos, y nos odian porque no interpretan verdaderamente, “cómo somos”.

Integra una familia reconocida de Tres Arroyos, polifacética. Mario tuvo todas las experiencias de transcurrir la vida. Desde que “puso de moda” en la década del 70 las comunicaciones en los campos con equipos de radio, los que vendía, instalaba y luego reparaba cuando un rayo los partía al medio.

No tenía imposibles. Incursionó en el tema de la radiodifusión con una FM en la época en que “te miraban de reojo” cuando una nueva frecuencia surcaba en aire. Un locutorio cuando era necesario que la gente tuviera teléfonos públicos cobijados, en cabinas, para poder llamar en un presente de comunicaciones no eran tan frecuentes como ahora, que existe el celular.

No hubo aparato de telefonía que se le resistiera. Todo tenía solución. Televisores, radios, teléfonos, comunicaciones, elementos electrónicos de los más complicados, y últimamente aire acondicionado fueron sus especialidades. Incursionó en la construcción.

Siempre tenía tiempo. Nunca decía no. Aún en los últimos tiempos cuando su salud no lo acompañaba. Creó una familia. La vida le llevó su primera esposa, dejó una herencia humana que sin dudas lo recordará de la mejor manera. Rehizo su pareja, tuvo más hijos. Arregló todo, pero no pudo reparar sus propias dolencias.

Mario Ferrari para quienes lo conocimos no quedará en el recuerdo y habrá pocos seguidores de su voluntad, sapiencia y hasta con un toque de audacia para lograr sus metas.