“No gana el que llega primero, gana el que ayuda más”: la filosofía del Rally Loco de la Patagonia

8 agosto, 2025

“No gana el que llega primero, gana el que ayuda más”: la filosofía del Rally Loco de la Patagonia

En conversación con FM Ilusiones, Sandro Escudero, organizador de la logística de esta travesía extrema, relató cómo desde hace cinco años un grupo de aventureros recorre la Patagonia en autos viejos, sin asistencia técnica y sumando puntos por solidaridad. “Si un día hiciste un asado para todos, sumaste un montón de puntos”, contó.
El Rally Loco de la Patagonia nació “en una charla en la placita del barrio”, recordó Sandro Escudero. Junto a su vecino Emiliano, idearon una travesía distinta a cualquier competencia tradicional: “En realidad es más una travesía que una carrera. Acá no gana el que llega primero, gana el que suma más puntos”.

La forma de sumar esos puntos es tan inusual como divertida: “Si un día hiciste un asado para todos, sumaste puntos. Si ayudaste a un compañero a arreglar el auto, sumaste puntos. Si conseguiste algo para el grupo, también sumaste. Incluso si le regalaste un salamín a uno de los organizadores, también”, bromeó Escudero.
Los autos que participan deben ser viejos, “cuanto más viejos mejor, suma puntos”, y no pueden ser todoterreno: “Cuanto más débil es el auto, más divertida es la competencia”, explicó. Tampoco hay equipos de asistencia: cada uno debe arreglárselas por sí mismo o con ayuda de otros participantes y de la gente que se encuentra en el camino.
La ruta cambia cada año, pero siempre implica un recorrido exigente de entre 2.200 y 2.500 kilómetros, atravesando caminos inhóspitos y pueblos pequeños. “Hay lugares donde el combustible te lo venden en bidones en una casa. Por eso avisamos antes para que nos esperen”, señaló.
El espíritu del rally se resume en una idea: autosuficiencia, camaradería y aventura. “No hay premios grandes, solo algo simbólico. Lo importante es la experiencia, conocer gente y vivir la Patagonia de una manera única”, dijo Escudero, quien además destacó que el dinero de las inscripciones, una vez cubiertos los gastos básicos, se dona a la Fundación Cruzada Patagónica, que apoya a escuelas rurales de la región.
“Es una aventura tremenda”, definió, recordando que incluso algunos participantes han llegado a comprar un auto en plena carrera para poder seguir. Y todo, siempre, en el mes de mayo: “Lo hacemos el 16 de mayo porque en esa época los caminos tienen la complejidad justa. En abril estaba demasiado fácil”, cerró.