No todos los glaucomas son iguales: Tipos, síntomas ocultos y el diagnóstico clave
El martes pasado compartíamos que el glaucoma es una patología crónica que daña el nervio óptico de forma irreversible. Dejamos en claro que el aumento de la presión intraocular (PIO) es el principal factor de riesgo y que la edad y la herencia juegan un rol crucial. Hoy abordaremos las distintas formas en que se presenta esta enfermedad y cómo la detectamos.

Clasificaciones y Tipos de Glaucoma
Bajo los lineamientos de la AAO y el CAO, dividimos los glaucomas principalmente en categorías según la anatomía del ángulo de drenaje (el “desagüe” del ojo):
- Glaucoma de Ángulo Abierto (El más común): Imaginen que el desagüe del ojo tiene el filtro internamente sucio o lento. El líquido pasa, pero con mucha dificultad. Esto provoca que la presión intraocular suba de manera muy lenta, gradual y silenciosa a lo largo de los años. Representa entre el 85% y el 90% de los casos.
- Glaucoma de Ángulo Cerrado (Una urgencia médica): Aquí, el iris bloquea por completo la entrada al desagüe, como si una puerta se cerrara de golpe. Al no poder salir nada de líquido, la presión del ojo se dispara de forma súbita y drástica. Esta variante es una emergencia severa, muy dolorosa, que requiere atención inmediata para salvar la visión.
- Glaucoma Primario Congénito: Es una variante poco frecuente que afecta a bebés desde el nacimiento debido a un desarrollo incompleto del sistema de drenaje. En este caso específico, los signos de alerta en el lactante son ojos que se ven llamativamente grandes (megalocórnea), opacos, con lagrimeo constante (epífora) y una alta sensibilidad a la luz (fotofobia).
Signos y Síntomas: El verdadero peligro de la falta de dolor
Es fundamental que la comunidad de Tres Arroyos comprenda la naturaleza de la forma más común (ángulo abierto): es una enfermedad completamente asintomática. En el adulto, el aumento de la presión intraocular dentro de los rangos habituales del glaucoma crónico no genera dolor, no produce ojo rojo, no causa ardor ni picazón.
La pérdida de visión comienza de manera periférica (en los costados del campo visual). Como es un proceso tan lento, y el cerebro se encarga de “compensar” y rellenar los puntos ciegos, las personas no notan que están perdiendo visión hasta que la patología se encuentra en estadios muy avanzados. De ahí su nombre: el ladrón silencioso de la vista.
El Diagnóstico de Precisión: ¿Cómo lo detectamos?
Dado que no avisa, la única herramienta es el control proactivo. Un examen oftalmológico completo bajo criterios internacionales incluye:
Tonometría: La medición exacta de la presión intraocular.
Fondo de Ojo: Evaluación meticulosa de la papila u ojo clínico del nervio óptico para analizar su coloración, la disminución del anillo neurorretiniano y evaluar la relación copa-disco (su grado de excavación).
OCT (Tomografía de Coherencia Óptica): Tecnología de vanguardia que nos permite realizar un escaneo microscópico y medir el espesor de la capa de fibras nerviosas de la retina. Esto nos permite diagnosticar el daño estructural años antes de que impacte en el campo visual del paciente.
Próximo martes: Finalizaremos este especial médico con el mapa de soluciones actuales para el control de la enfermedad y los horizontes científicos que se investigan a nivel mundial.
Dra. Sofía Ambrosetto – Médica Cirujana Oftalmóloga