“Novio” y “Mimoso”

9 enero, 2021 Leido: 647

“Novio” y “Mimoso”

Repasar las crónicas policiales permite determinar que no han sido muchos los casos de secuestros conocidos en Tres Arroyos y en algún caso se presentan dudas sobre el encuadre mismo del delito.

Secuestro extorsivo en su estricta definición, solo se recuerda uno, y fue esclarecido. De casualidad, pero esclarecido.

Podría recordarse cuando fue asaltado uno de los hoteles alojamientos de nuestro medio y uno de los clientes fue llevado a recorrer cajeros automáticos para que extrajera dinero.

Técnicamente ese cliente fue secuestrado. Mientras tanto varios clientes y clientas eran mantenidos bajo vigilancia en las instalaciones del hotel.

El suceso tuvo un carácter de color cuando se detectó la presencia de una pareja de compañeros de trabajo de insospechadas conductas.

Brea

En 1933 desaparecía el comerciante Antonio Brea durante un viaje que realizaba hacia Gualeguaychú. Era empleado privilegiado de la tienda El Gaucho, de Concordia y habitualmente viajaba portando mucho dinero.

Brea estaba instalando una tienda en B. Blanca, que no llegó a inaugurar.

La búsqueda fue intensa potenciada por su familia, especialmente su esposa María Gatto, propietaria de una joyería y relojería de nuestro medio.

Finalmente su cuerpo fue encontrado flotando en el Río de La Plata a la altura de Ensenada.

¿Podría ser calificado como un secuestro? Quizás, aunque nunca se conocieron los detalles del suceso.

Giasone

En agosto de 1973 fue secuestrado en Tres Arroyos Rodolfo Giasone, un trabajador aeronáutico que visitaba la ciudad con cierta frecuencia y utilizaba un alojamiento habitual.

Varios individuos “lo levantaron” de dicho alojamiento y la misma víctima diría después que había sido un ajuste de cuentas, sin revelar con motivo de qué actividad aunque deslizó que en el medio había una mujer.

Lo cierto es que contó que fue trasladado a un lugar donde fue apremiado incluso con el uso de picana convenciendo a sus captores que nada tenía que ver.

Fue liberado en un camino del distrito de B. Juárez cercano a la ruta 3 y retornó a Tres Arroyos en un camión.

Posteriormente se afirmó que el caso había sido resuelto y se hallaba involucrado un policía de De La Garma.

Quedaron muchas dudas respecto a este secuestro.

Vizzolini

El caso más concreto y resonante fue el secuestro del empresario Juan Vizzolini, por el que se pagó rescate aunque el hecho quedó totalmente esclarecido por una casualidad.

La víctima relataría que fue secuestrado cerca de su casa, en calle Roca y deslizó que los autores no eran delincuentes comunes.

Es que ese año, era agosto de 1973, ya eran frecuentes los secuestros potenciados por cuestiones políticas y por grupos terroristas.

Lo cierto es que el rescate se pagó en la Capital Federal o en el conurbano tras lo cual el empresario fue liberado.

Algunos días después se producía en proximidades de Azul, el accidente de un automóvil Siam Di Tella. La policía encontró dentro del vehículo volcado las bolsas con el dinero del rescate en fajos bancarios.

Esto último permitió inferir que se trataba del secuestro en curso.

Sus ocupantes, uno de ellos Rodríguez de apellido y que era concesionario de un restaurante situado en Alsina y Pringles, donde funcionaba la estación terminal de la empresa El Cóndor y un empleado suyo conocido como “Pajarito”. También tenía un restaurante en Benito Juárez.

Este último murió en el acto y Rodríguez fue internado en un Hospital de La Plata donde terminaría muriendo también.

Hasta ese nosocomio llegó el comisario Barbieri, que estaba a cargo de la comisaría local con el propósito de interrogar al herido quien deliraba en estado de abstinencia reclamando falopa.

Reiteraba en ese estado dos apodos: “Mimoso” y “Novio”.

La muerte del hombre determinó que la investigación se paralizara.

En la ciudad de Buenos Aires fue detenido por robo un individuo. Liberado reiteró el delito y nuevamente fue detenido.

En esa ocasión propuso revelar detalles de un resonante secuestro a cambio de su liberación. Era el caso Vizzolini. Aceptado el trato reveló que estaban involucrados dos choferes de larga distancia de la empresa mencionada, uno con residencia en Tres Arroyos y el otro que se hallaba en Chile.

De esa manera, absolutamente casual, quedó totalmente esclarecido uno de los hechos policiales más resonantes de Tres Arroyos.

 

Escribe: Omar Eduardo Alonso – [email protected]

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