Operación Citroën: ¿Aventura o hazaña? – escribe Omar Eduardo Alonso

7 enero, 2023

Operación Citroën: ¿Aventura o hazaña? – escribe Omar Eduardo Alonso

Ha quedado registrado en la historia de la aviación mundial el vuelo realizado entre Nueva York y Buenos Aires, en 1926, por Eduardo Olivero, Bernardo Duggan y Julio Campanelli.

Recorrieron 15.000 kilómetros en un pequeño hidroavión (foto) y las alternativas del viaje fueron motivo de una expectativa de carácter internacional, con un seguimiento pormenorizado del periodismo.
Muchos años después, en 1971, un periplo de similares características fue realizado por tres tresarroyenses, aunque por tierra y con un vehículo de reducida potencia, aunque noble desde el origen.
Desde Tres Arroyos viajaron hasta Los Angeles y luego atravesaron el territorio estadounidense hacia la costa este del país.
Lo hicieron en una furgoneta Citroen 3CV, modelo 1971.

¿Es posible trazar un parangón entre ambos viajes? Si aquel viaje fue considerado una hazaña ¿este también lo es?
Aquellos jóvenes tresarroyenses, quizás sin saber al respecto, es muy probable que hayan sentido un mensaje subyacente en nuestra ciudad incitando a la aventura y predisponiendo a un desafío muy fuerte.
Es que también vivió en Tres Arroyos aquel héroe de la primera guerra mundial, Eduardo Olivero, quien es considerado un pionero de la aviación nacional e internacional.
Rebelde desde pequeño y amante de los vuelos de las aves, Olivero vivió aquí con su hermano, por aquellos años un próspero comerciante y persona de relieve institucional en nuestro medio.

La Citroneta cumplió con creces la demanda del esfuerzo, sin ningún problema mecánico para transitar 45.000 kilómetros y finalmente retornar por barco a nuestro país.
La historia podría concluir aquí, pero parece necesario referir que los protagonistas, Ernesto, Leo y Enrique, se ocuparon de documentar adecuadamente los pormenores del viaje.
Además de un recuerdo vívido que han plasmado en apuntes detallados del viaje, tomaron y cuentan con cientos de fotografías que testimonian las bellezas americanas pero también muestran aspectos de las grandes dificultades que debieron atravesar para cumplir con ese sueño viajero.

Se incluyen con esta crónica algunas fotografías del citado viaje.

Los protagonistas han puesto a disposición de la Dirección Municipal de Cultura todo lo descripto anteriormente y se esperan decisiones que permitan plasmar en un documental toda esta valiosa información.
Se sabe que la cuestión ha sido puesta en conocimiento de autoridades bonaerenses vinculadas a la cultura, de modo que quizás la cuestión pueda cobrar relevancia provincial. O más.

¿Son comparables los periplos cumplidos por Olivero, Duggan y Campanelli, en 1926, y el de Ernesto, Leo y Enrique hace poquito más de medio siglo, en 1971?
Salvo detalles y matices, a mí me parece que sí.

Hay que tener en cuenta muchos de los factores que propiciaron y condicionaron las dos experiencias en los tiempos que se desarrollaron.
De todas maneras, me parece que vale la pena hacer un ejercicio comparativo. Las conclusiones corren por cuenta de los lectores.

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