Presbicia: El Desafío de Recuperar la Visión Cercana en la Madurez
Alrededor de los 40 o 45 años, la mayoría de nosotros comenzamos a notar que los brazos “nos quedan cortos” al intentar leer un mensaje en el celular o el menú de un restaurante. Este fenómeno, conocido como presbicia, no es una enfermedad, sino la pérdida gradual de la capacidad de enfoque del cristalino, nuestro lente natural. Es un proceso fisiológico vinculado al paso del tiempo que afecta la flexibilidad ocular, dificultando la visión de los objetos cercanos. Como médica, entiendo perfectamente la frustración que esto genera, ya que impacta directamente en nuestra independencia y en la fluidez de nuestras actividades diarias.

Afortunadamente, la oftalmología moderna ofrece diversas alternativas para recuperar esa comodidad perdida. Para quienes buscan opciones no quirúrgicas, disponemos de soluciones que van desde anteojos con cristales multifocales de alta gama hasta el uso de lentes de contacto específicos para presbicia. Sin embargo, para aquellos pacientes que desean una solución definitiva y dejar de depender de correcciones externas, la cirugía de cristalino con implante de lentes intraoculares premium (Trifocales o EDOF) se presenta como la opción de vanguardia. Estas lentes están diseñadas para devolver un rango de visión completo, permitiendo al paciente volver a disfrutar de la lectura y el trabajo digital con total naturalidad.
Cuando decidimos avanzar hacia una solución quirúrgica, la clave del éxito reside en la meticulosidad del prequirúrgico. Como profesional, mi prioridad es la seguridad; por ello, realizamos estudios de alta precisión como la biometría óptica, la topografía corneal y la OCT de mácula (según el caso de cada paciente se puede requerir de algún estudio “extra”). Este arsenal tecnológico nos permite conocer la anatomía exacta del ojo para elegir la lente que mejor se adapte al estilo de vida de cada persona. Es un proceso de planificación riguroso donde no dejamos nada al azar, asegurándonos de que cada paciente ingrese al quirófano con la tranquilidad de contar con un diagnóstico sólido.
La intervención es un procedimiento ambulatorio, breve y mínimamente invasivo. Mediante el uso de ultrasonido de última generación, realizamos el recambio del cristalino a través de microincisiones que no requieren suturas. Lo que el paciente puede esperar en el postquirúrgico es una recuperación asombrosamente rápida: en pocos días, la visión se estabiliza y se recupera esa nitidez que el tiempo había desgastado. Es, verdaderamente, un proceso de renovación visual que devuelve no solo la vista, sino la calidad de vida.
Entender los cambios de nuestra mirada es el primer paso para tratarlos con éxito. Mi compromiso es brindar una atención donde la excelencia técnica y el trato humano caminen de la mano, asegurando que cada etapa del tratamiento sea clara y segura. Si querés conocer más sobre cómo cuidar tu visión en esta etapa, te invito a visitar mi web www.draambrosetto.com o a seguirme en Instagram y Facebook como @oftalmologia.dra.ambrosetto, donde comparto información actualizada para que tu mirada siga siendo tu mejor ventana al mundo.
Dra. Sofía Ambrosetto – Médica Cirujana Oftalmóloga