Profetas musicales: ni fu, ni FA- escribe: Omar Eduardo Alonso
La historia ha registrado profetas de todo tipo. Esos visionarios que tienen la capacidad de anticipar lo que ocurrirá y lo dejan registrado con conceptos que permanecen indelebles como testimonios para la posteridad.
Claro que no son pocos los casos en que esos vaticinios no se cumplen o, incluso, ocurre todo lo contrario de lo señalado por los profetas.
Hoy me voy a referir a dos casos muy puntuales, vinculados con la música.
Para ubicar a los lectores y encuadrar el relato, debo decir que Tres Arroyos tiene una rica historia musical. De aquí surgieron algunos autores e intérpretes muy importantes, y muchos músicos no nativos han estado y permanecido aquí.
Otrora eran numerosas las academias que brindaban enseñanza musical, muchas de ellas con ganado prestigio por los resultados.
Hoy no es tan frecuente la existencia de esas escuelas.
Solo como un ejemplo puedo mencionar que Abel Fleury dio clases en Tres Arroyos en un local situado frente a la plaza España.
Nuestra ciudad fue la más visitada del interior del país por Carlos Gardel: cuatro veces. Esa circunstancia revela que espíritu gardeliano que existía en aquellas décadas pasadas.
Y, precisamente, el Zorzal criollo fue objeto de apreciaciones de un profeta, que más que un vaticinio hizo uso de una diatriba contra aquel ídolo popular.
En 1935, en un accidente de aviación muere Gardel, lo que provocó una verdadera consternación en los argentinos, puesta de manifiesto en la multitudinaria expresión de dolor durante el velatorio cumplido en el Luna Park.
Fue en esas circunstancias cuando monseñor Gustavo Franceschi (foto), en febrero de 1936 escribió que “dentro de seis meses nadie se acordará de Gardel”.
Su palabra era importante en aquel momento pues era director de la revista Criterio y un referente fundamental de la Iglesia Católica.
En 1934 había sido organizador del Congreso eucarístico celebrado en Buenos Aires, ocasión en que se recibió la visita del legado papal cardenal Eugenio Pacelli, luego Pío 12.
Los escritos de Franceschi fueron expresiones lapidarias contra un mito naciente, teñidas de múltiples prejuicios.
Por ejemplo había dicho que “su sentimentalismo superficial y cursi, con olor a clavel que ha permanecido mucho detrás de la oreja, no era el dolor del héroe, ni el amor del varón de pelo en pecho, ni la ira del valeroso. Mediocridad artística apta para el music-hall”.
Evidentemente no pudo entender lo que ya significaba Gardel. Se equivocó y vivió para saberlo.
Franceschi había nacido en París en 1881 y llegó a la Argentina con su familia cuando tenía 5 años y fue ordenado sacerdote en 1904.
Además de periodista y sacerdote fue impulsor de la creación del partido Demócrata Cristiano.
Falleció en Montevideo en 1957.
Solo como acotación digo que está en gestación en Tres Arroyos una puesta especial en escena de la presencia del Zorzal en nuestro medio.
Martínez
Mariano Alberto Martínez vivió algún tiempo en nuestra ciudad.
Había nacido el 18 de febrero de 1918 en San Telmo. Era el mayor de 7 hermanos.
Su padre, que algunos ubican como viajante de comercio, en realidad era empleado del Banco de la Provincia y como tal se radicó en Tres Arroyos en 1925.
Mariano Martínez, niño por esos años pero que adoptaría el nombre artístico de Mariano Mores, fue inscripto en una academia musical de nuestro medio para aprender piano.
La familia había comprado un instrumento de ese tipo alentando su naciente talento.
Sin embargo, a poco de transcurrir las clases, su profesor comunicó a la familia Martínez, a través de un tío del niño, que era inútil gastar dinero pues no había posibilidades concretas de aprendizaje.
Se vendió el piano. Su padre volvió a Buenos Aires en 1927 y dos años después viajaría a España.
Mariano cursó estudios en el Conservatorio D’ Andrea, en Lanús Oeste, completando el profesorado de música clásica en tres años.
Con 14 años tocaba en el Café Vicente, en la calle Corrientes de Buenos Aires. A partir de allí la historia es conocida.
Mariano Mores falleció el 13 de abril de 2016 cuando tenía 98 años, dejando un legado en una verdadera dinastía musical.
Quizás lo más importante de este relato no se los pueda contar: ¿quién habrá sido el profeta de la academia local que tuvo la visión comentada?
Queda el relato de Mariano Mores comentando aquel “fracaso”, que anexo a esta crónica.
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Año 3-Nota 154
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