Uno de los restaurantes más emblemáticos que tuvo Tres Arroyos fue el del Parque Hotel. “Titi” Vicente, integrante de la firma ALVIC, que tuvo durante mucho tiempo la concesión del recordado espacio gastronómico habló con LU 24 para rememorar una “época dorada”. Se desempeñó allí entre los años 1969 y 1991, con dos interrupciones. Según dijo, ingresó “sin saber absolutamente nada, porque venía de un pueblo chiquitito, con 400 personas, -Lazarino, santa Fe- y llegar a Tres Arroyos era como hacerlo a Nueva York”.
“Yo siempre trabajé en administración, ir a comer afuera era ir al patio de casa o a lo de los parientes o amigos. Restaurante en el pueblo no había, ni sabía lo que era un bife de chorizo”, admitió.
“La necesidad un poco espiritual y otro poco monetaria hizo que junto a “Cuito” –su hermana- entráramos a trabajar sin saber nada. Estuvimos más de un mes detrás de la heladera, que en ese entonces nos parecía que estábamos en el Sheraton, para poder aprender los movimientos y todo. Al poco tiempo ya le hacía las suplencias a una chica que cobraba, que era adicionista, y después como sabía escribir a máquina hacía los menús”, contó.
“Llegamos a ser 18 mujeres trabajando en el restaurante con comida de bodegón: cazuela de mondongo, puchero, y todas las cosas tradicionales. Cuando hacíamos una suprema Maryland era el sumun. Eran tiempos de la época linda en la ciudad y el país”, sostuvo.
También “Titi” detalló que “de lunes a viernes asistía mucha gente que venía a trabajar en ventas, como visitadores médicos. Los sábados al mediodía eran empleados, como las chicas de Aduris o Arteta, y por la noche iba todo el “jet set” de Tres Arroyos, y los novios que también visitaban la confitería, después pasaban por el cine y a bailar. El domingo era lo tradicional de Tres Arroyos, como las familias del Frigorífico y mucho más”.

Asimismo, destacó que recibieron a “Mirtha Legrand, gran cantidad de artistas, políticos, gente de Estados Unidos y de Europa”.
“Un señor extranjero que tenía cosas en el sur siempre decía que cuando pasaran por Tres Arroyos visitaran el comedor del Parque Hotel al que definía como “sencillo pero bueno”, añadió.
“No era sofisticado. Teníamos los platos de losa piedra y nos parecía que eran los de Limoges, y las copas, otras que las de Murano, eran de las que se te caían en los pies y te quebraban un dedo. Era todo lo que había”, rememoró con mucho cariño.
“En septiembre, mes en el que se fundó el Parque Hotel, para el Día de la Primavera era un vergel porque nos íbamos con mi socia a comprar flores y dejábamos todas las mesas adornadas. Y para el Día de la Madre siempre había un detalle, también todos los domingos los chicos que iban siempre tenían caramelos”.
“Cuando se iba el último de los clientes bailábamos, cantábamos nos divertíamos muchísimo. La propina se repartía equitativamente entre toda la gente del comedor”, comentó.
Finalmente, dijo que “para los mundiales de fútbol hablábamos a la radio para que nos pasaran los goles, ¡si los habremos molestado!”.
“Hemos conocido la flor y nata de todos los estratos. Fue una época muy linda”, concluyó.




