Ruta 2: Una nube embudo sorprendió a los automovilistas pero afortunadamente no tocó tierra

6 enero, 2021 Leido: 2198

Ruta 2: Una nube embudo sorprendió a los automovilistas pero afortunadamente no tocó tierra

Los automovilistas que circulaban por la Ruta 2, a la altura de la localidad bonaerense de Castelli, vieron asombrados en la tarde de este miércoles 6 como una nube tomaba una forma similar a la de un tornado y parecía surcar los cielos y aproximarse a tierra firme.
Es lo que se denomina como una “nube embudo”, las etapas iniciales de un tornado.

Las nubes embudo se forman cuando una nube de forma vertical, ya sea cúmulus o cumulonimbus, presentan con una fuerte columna de aire que rota desde su parte central, lo cual genera que tomen forma similar a la de un cono invertido. En cuestión de las nubes, las primeras son las nubes conocidas como algodón, que se desplazan verticalmente, suelen ser blancas y son muy comunes cuando hay buen clima.
Las cumulonimbus son nubes que tienen una sobrecarga, suelen ser las nubes negruzcas u oscuras, aparentan tener una forma de yunque y son muy comunes cuando se presentan lluvias fuertes, con caída de granizo y son precursoras de las tormentas eléctricas.
Cuando algunas de las nubes toman forma de espiral y tocan el suelo, las fuertes corrientes de aire comienzan a succionar cualquier cosa que se encuentre en la superficie. Así es como comienzan los tornados.
Con el intenso movimiento de las corrientes de aire, comienzan a desplazar su centro y literalmente “caminan” sobre una superficie plana o en movimiento por lo que puede ser en tierra o en medio de los océanos.
Usualmente este tipo de fenómenos suelen tener una duración muy breve pues son vistos como un paso previo de otro mucho más completo. Si el aire que lo forma es frío, se estima que su duración es de 20 minutos como máximo. Si se trata de una supercelda, el fenómeno suele completar su proceso y convertirse en un tornado en toda su extensión, debido a la interacción entre aire gélido y otros vientos cálidos.
Aunque es raro, cuando una de estos fenómenos es conformado por vientos gélidos, es decir, sin superceldas, puede llegar a convertirse en tornado pero únicamente si hace contacto con el mar y con el océano. Cuando esto ocurre, puede llegar a convertirse en un tornado marítimo pero de fuerza débil y también de una duración mucho más breve que la de sus contrapartes terrestres.
Según reportes de algunos vecinos, el fenómeno desapareció rápidamente no logrando tocar tierra.

Fuente: InfoZona.