Sánchez está muy solo, ¿o es una sensación?

24 febrero, 2022

Sánchez está muy solo, ¿o es una sensación?

La figura individual de Carlos Sánchez, intendente de Tres Arroyos desde 2003 representa bastante más que el 50 o el 60 por ciento del Movimiento Vecinal.
Es un político que “arrastra de verdad” y prueba de ello es que siempre que fue candidato, a todo, tanto dentro del partido como en elecciones generales, todas las veces ganó. Y en ocasiones legislativas, aún jugando fuerte desde afuera, cargándose las campañas al hombro, las derrotas fueron cada vez más grandes, inclusive teniendo que soportar salir tercero su partido, con la acidez que representa.
Si Sánchez se va a la casa, se lleva al Movimiento Vecinal. Si no dan un giro de 180 grados en los procederes políticos del partido, arriesgan llegar a una marca mínima que le abriría la puerta a otros segmentos de la política local que “sueñan” con un sillón similar al que ocupa el intendente en el principal despacho de la Municipalidad.
Sánchez está solo en este momento o se siente solo. Se lo dijo a sus colaboradores y concejales en la reunión ampliada de gabinete que hizo en el Museo Mulazzi.
Hubo caras de asombro, expresiones mudas ininterpretables y miradas al piso cuando les advirtió “yo no me quiero llevar el Movimiento Vecinal a mi casa al terminar mi mandato”. Se puede interpretar de varas formas esa frase. Que aspire a un nuevo período de gobierno, hoy habilitado por la reforma vigente, o que esa soledad sea la pala que cave la tumba vecinalista. Nadie quiere que ello ocurra. Al menos muchos se despabilaron cuando escucharon la arenga de Sánchez.
Dijo claramente, entre otras manifestaciones, ante sus colaboradores que no se va ni para atrás ni para adelante en la gestión municipal, al punto tal que fue gráfico cuando dijo que “el Movimiento Vecinal está haciendo la plancha” en este presente y eso me duele.
Sánchez se ha dado cuenta que algunos funcionarios se comunican poco entre sí. El Municipio anda por inercia. Ni por teléfono hablan. No coordinan las acciones de Gobierno.
Después de otras consideraciones, altamente reflexivas que para muchos fue el golpe de agua que reciben los boxeadores de sus entrenadores, cuando termina el round, dejó entrever que “el que no está dispuesto a seguir el ritmo para adelante, que se quede en su casa”.
Es cortito el círculo incondicional. Son pocos los que se preocupan profundamente con sentimiento político. Tal vez no caigan bien que se nombre a algunos, como Hugo Fernández, Gabriel Guerra, López Di Fondi, Claudia Cittadino, y otros que no integran la primera línea pero dejan con su trabajo huellas visibles.
Si Sánchez no los convoca, no surge planear acciones de gobierno y presentárselas como cosa ya hecha al Intendente.
Son pocas las mañanas en las que se ven funcionarios entrar y salir del despacho, cuando su presencia, palabra, actitudes, y concertación de actos de gobierno son altamente necesarios.
Los concejales no son muchos los que tienen contacto diario y activo con el Intendente.
Hay solo una realidad palpable, desde adentro y desde afuera. Sánchez está viviendo una soledad política por la que no pasó en otro momento. Cuando viaja a entrevistarse con funcionarios, sus compañías parecen que serían útiles por si pincha un neumático.
El Movimiento Vecinal lleva casi 30 años gobernando a Tres Arroyos y no puede negarse que han sido períodos exitosos. Adquirieron experiencia, aglutinaron dirigencia, cambiaron literalmente la ciudad y las localidades del distrito. Hicieron de Tres Arroyos un partido grande, ejemplo para muchos buenos vecinos.
Pero parafraseando a Sánchez, van a tener que poner un fuerte aditivo a la gestión y al trabajo conjunto, inclusive con el partido y su conducción, que parece ausente. Sino, no solo se va a llevar al Movimiento Vecinal a la casa, sino que si ensaya una nueva candidatura, podría convertirse en la primera derrota. Habrá que dejar de hacer la plancha, trabajar en conjunto, aunar ideas y propuestas y explotar lo mejor que le dieron a la sociedad tresarroyense en casi 30 años. Quisiera ver el despacho de Sánchez invadido por los que van a demostrar que son incondicionales a un ideal, a una política, a los principios vecinalistas y a Carlos Sánchez. Tal vez ocurra. (Escribió José Luis Basualdo)