Soñar no cuesta nada

3 octubre, 2020 Leido: 1415

Soñar no cuesta nada

Aunque a veces los sueños, sueños son. Es decir no pasan de proyectos y hasta a veces el intento de concretarlos puede generar conflictos cuando se trata de cuestiones de carácter institucional.

El Club Atlético El Nacional, el decano del fútbol tresarroyense, se había consagrado campeón del torneo local en 1963, y su historia no olvidaba la quíntuple corona lograda desde 1929.

Fue en abril de 1965 cuando sus directivos convocaban a una asamblea general de socios para el día 30, de carácter extraordinario, y con el solo efecto de considerar el traslado de su campo de deportes y la construcción de una nueva sede social  en avenida Belgrano al 433.

Se iba a pedir autorización para vender el predio de Belgrano y Olivero-Duggan para la compra de uno de 4 hectáreas en calle Isabel La Católica al 1900 por 525 mil pesos de entonces. Allí se iba a instalar el nuevo campo deportivo.

Medite, piense en sus hijos y ofrézcales una institución capaz de forjarlos espiritual y físicamente aptos para la vida. Tal era el lema de la iniciativa.

Se afirmaba que en ese momento era imposible pensar en obras con el aporte societario, la imposibilidad de contar con préstamos bancarios y la inconveniencia de recurrir a financiamiento privado.

Se fundamentaba al señalar que las instalaciones disponibles en el campo de deportes se hallaban en un sector céntrico y que el plan urbano impide toda posibilidad futura de expansión obligando a la entidad a restringir sus actividades deportivas y sociales a las que fomentaba en ese momento.

“Se procurará la erección definitiva de la sede social, impostergable realización para nuclear a la gran familia nacionalófila dispersa actualmente por carecerse de comodidades apropiadas para sus fines.”

Se calculaba que la venta del campo de juego permitía holgadamente comprar un predio más amplio donde se instalaría la nueva cancha.

Con el 60% o más del monto que se disponga se abordará la ejecución de la nueva sede social con una cancha de basquetbol y posibilidades de reuniones sociales, cine, teatro, etc.

Se destacaba en el proyecto, que el predio de Isabel la Católica lindaba con el arroyo Orellano, lo que permitiría acondicionar un hermoso lugar de esparcimiento.

Además se proponía que la nueva cancha a construirse sería rodeada por un óvalo pavimentado y sobre relieve, a los efectos de posibilitar espectáculos mecánicos nocturnos, especialmente durante el verano.

Colapso

La oposición no se demoró y fue de tal envergadura que los directivos realizaron una reunión urgente en que resolvieron renunciar masivamente y cancelar la asamblea extraordinaria convocada.

La decisión fue dada a conocer a través de un comunicado y la información se conocía solamente dos días después de haberse lanzado el proyecto.

En consecuencia se producía un verdadero colapso institucional y el Club quedaba sin conducción y sin cambios con su estructura edilicia.

Sería en la década del 70 cuando se iniciarían las obras de ampliación y remodelación de su sede social en la avenida Belgrano.

Hacia 1976 estaba en marcha la construcción del gimnasio, se avanzaba con las canchas de bowling y se impulsaba prácticas como el casín, además de la construcción de dos cantinas.

La euforia por esas realizaciones, se veía menguada por el descenso de categoría en el fútbol lugareño, aunque se recuperaría un año después.

De todas maneras habría más adelante otras decisiones institucionales que llevarían a alquilar las instalaciones de avenida Belgrano al 400 para el funcionamiento de un supermercado chino.

Paralelamente se ejecutaban nuevas instalaciones en el histórico predio de su campo de deportes, para el funcionamiento de la sede social.

Las dirigencias de todos los clubes siempre han debido afrontar desafíos para sostener las instituciones. Varias han desaparecido como Honor y Patria y Reconquista, entre otras. En algunos casos no solo han podido sostenerse sino que hay podido hacer algún tipo de proyección y recuperación, como Unión, por ejemplo, o Deportivo Central, abocado a instalaciones en la prolongación de avenida Moreno.

Olimpo pudo desarrollar una idea como la que presentaba El Nacional a mediados de la década del 60.

Pero nada es sencillo. De todas maneras, soñar no cuesta nada.

 

Escribe: Omar Eduardo Alonso – [email protected]

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