Un año: sumas y restas

2 abril, 2021 Leido: 436

Un año: sumas y restas

Cumplir un año de publicaciones semanales, además de algunas contribuciones especiales, permiten avanzar en algunas consideraciones, quizás subjetivas.
Para intentar evitar sobredimensionar el trabajo realizado, lo más apropiado es recurrir a las estadísticas, las sumas y restas.
Era impensable cuando me inicié en el oficio, en 1969, aventurar el impacto que las nuevas tecnologías tendrían en el funcionamiento periodístico.
Internet ha proyectado a los medios a fronteras de alcance mundial de modo que el mensaje llega a personas y lugares que antes no podían imaginarse.
Cierto es que hay espacios periodísticos que por méritos propios se han consolidado en la preferencia del público ávido de la información rápida, complementada con aportes reflexivos de cualquier naturaleza.
Es el caso del portal de LU 24 al que recurren los lectores en volúmenes que no creo necesario puntualizar, un factor que no puede soslayarse al momento de evaluar mi propio trabajo.
Hechas esas consideraciones, trataré de resumir lo ocurrido en un año de colaboraciones con este sitio.

“Vivir es fabricar recuerdos”
El concepto pertenece al prestigioso colega Julio Lagos, que con frecuencia desarrolla trabajos de investigación histórica, una línea que modestamente abordo desde hace varios años aunque centrándome en cuestiones locales.
No es poco que mis columnas recibieran 67.267 visitas a lo largo del año. Obviamente algunos temas concitaron un mayor interés, pero estoy hablando de un promedio de 1.293 visitas semanales, para nada despreciable.
Estoy refiriendo a las que podría denominar como crónicas “regulares”. Pero también y en forma separada debe mencionarse las contribuciones “especiales”, es decir el abordaje de cuestiones ocasionales, en este caso vinculadas con la actualidad del momento.

Obituarios
Dentro de esos espacios especiales deben mencionarse los obituarios elaborados en casos de fallecimiento de personas reconocidas.
Casi como una curiosidad les cuento que en algunos países desarrollados y en empresas periodísticas de envergadura esta es una especialidad periodística.
Es decir que hay periodistas dedicados a este rubro y por lo que sé, están muy bien remunerados.
En nuestro pago chico, las crónicas de este tipo son ocasionales y referidas a personas de cierta proyección comunitaria.
No ocurría lo mismo muchas décadas atrás cuando los diarios se ocupaban mucho más de las noticias sociales del pueblo en crecimiento.
Podría hacer referencia a las estadísticas de cada obituario por mí elaborado, pero no sería válido comparar adhesiones, y en cambio sería de mal gusto de mi parte.
De todas maneras sí se puede decir que esas crónicas en cuanto a mí depende, incluyen aspectos de la historia y trayectoria de las personas fallecidas, y que sin excepción siempre concitan la atención de los lectores.

¿Restas?
En realidad no sería una palabra que defina bien lo que pretendo decir.
Las notas históricas en general se sustentan en documentación adecuada, experiencia personal y aportes de personas diversas.
Ello implica que es posible que el relato pueda adolecer de alguna omisión involuntaria.
Por ejemplo, la historia de la fábrica de mosaicos Mulassano tuvo excelente repercusión. Sin embargo familiares pusieron en evidencia que se hablaba de dos mujeres descendientes, cuando en realidad eran tres.
Rastreada la falla, pude detectar que la documentación consultada databa de 1935. La tercera descendiente no incluida había nacido en 1936. (foto)
Cuando mencioné la existencia de terratenientes de la zona de Lasalle, familiares me hicieron notar que yo nombraba a Juan Pilar Jugo, uno de los 9 hijos de Luis Jugo Jáuregui. Este último era en realidad el terrateniente con grandes extensiones en la zona de la Laguna Tres Reyes.
Así, la trascendencia de lo escrito en varios casos provoca reacciones diversas. Familiares de Carmen Lépez agradecieron telefónicamente la recordación y dijeron que incluso hubo repercusión en parientes de otros lugares del exterior.
Integrantes de la familia Pinnel celebraron la recordación de sus ancestros originarios de Luxemburgo en la nota “La casa de los espíritus”. Incluso se me informó que en Laguna de los Padres funciona un emprendimiento comercial denominado Haus Luxemburgo impulsado por una descendiente.
Son solo ejemplos traídos de memoria que ponen en evidencia algunos aspectos del trabajo de investigación y recopilación de datos.
Por eso me parece apropiado cerrar esta crónica reproduciendo una cita perteneciente a Jaroslav Seifert, poeta checoslovaco y premio Nobel (1901/1986) quien dijo: “Recordar es la única manera de detener el tiempo”.

Eventuales interesados en tener un compendio de las notas de este primer año, pueden ponerse en contacto. Ofrecimiento sin costo, excepto la provisión del compacto virgen para hacer copia.

Escribe: Omar Eduardo Alonso – [email protected]
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