¿Un Nazi en Tres Arroyos?

10 junio, 2023

¿Un Nazi en Tres Arroyos?

Escribe: Omar Eduardo Alonso

En poco tiempo podrán conocerse detalles sobre un tresarroyense que compartió, sin saberlo, muchas horas de charlas con un genocida nazi que sería atrapado en otro lugar del país luego de una intensa búsqueda internacional.
Charlas que lo habrían puesto sobre vigilancia del Mossad, según sospecha. Pero para esto habrá que esperar.
Sirve para relacionar una historia que se vivió en nuestra ciudad y que ha quedado en el olvido, aunque me la ha transmitido un testigo privilegiado.

Pero antes de avanzar con el relato, me parece pertinente y muy prudente aclarar que ser alemán NO es sinónimo de nazi. Hubo también nazis de otras nacionalidades. En consecuencia lo que cuento se refiere a una persona alemana que se radicó en Tres Arroyos durante algunos años y que había participado en los escenarios bélicos de la Segunda Guerra Mundial, según él mismo contaba.
Austral

La representación local de Mercedes Benz fue la firma Austral Motor, originalmente de la familia Juan y luego de la familia Cofone.
Hacia 1958 recaló en el lugar un joven de 18 años, que cursaba estudios de tornero en el Centro de Capacitación Obrera que funcionaba de noche en la Escuela Técnica, llamado Alberto Deramo (foto).
Recuerda hoy, que allí conoció a un operario alemán que era un verdadero adelantado en su materia y que había logrado experiencia en la fábrica de la marca.

Desconoce las circunstancias de la llegada a Tres Arroyos pero sí que contaba con una esposa e hijo que alguna vez lo visitaron. La familia presuntamente vivía en Villa Ballester. Lo concreto era que este operario alemán excedía generosamente cualquier conocimiento sobre tornería y mecánica respecto a lo habitual en nuestro medio, incluso a lo más sobresaliente.Hablaba 7 idiomas y mostraba una capacidad fuera de lo común diseñando y construyendo herramientas y aplicando métodos desconocidos localmente.

Portaba siempre una regla de cálculo a la que recurría para resolver cualquier situación. Recuerda Deramo que Hans (nombre ficticio que aplico para facilitar el relato) trataba metales aplicando cianuro, el que era comprado en la farmacia Casinghino bajo registro escrito sobre su destino. Además se integró rápidamente y era partícipe de las frecuentes festicholas que se generaban entre la mayoría de los operarios del establecimiento y que en muchos de los casos terminaban con los efectos del exceso de bebidas.
Deramo cuenta que incluso el alemán fabricó un horno especial para el fundido de determinados metales, y su mente era virtualmente una computadora en cuanto a cálculos se refería.

Con orgullo exhibía un diploma encuadrado que se le había otorgado por sus excelentes prestaciones como soldado en la conflagración mundial y contaba que había intervenido en el hundimiento de un buque con “2000 ocupantes”. Ese cuadro lo tenía en la habitación que ocupaba en la pensión de Amado, en calle Roca al 200 y lo mostraba con orgullo. No hay más datos, de modo que el relato es incomprobable desde lo documental, pero forzando la imaginación podría suponerse que hubiera integrado la tripulación de algún submarino.
Curtiembre

Puede recordarse que la familia Cofone fue propietaria de una curtiembre situada en Caseros y ruta 3, que funcionó durante muchos años y generó muchos puestos de trabajo.

En determinado momento Hans fue contratado para modernizar todas las instalaciones mecánicas de dicho establecimiento.
Desarrollando esa actividad se produjo un accidente, quizás por exceso de confianza, que terminó con la muerte por electrocución.
Esta situación habría ocurrido aproximadamente en 1963, según este testigo privilegiado que dice haber guardado el diario donde se hacía referencia a esta circunstancia.

Como se ve, una historia que mueve a la curiosidad aunque seguramente no podrá ser corroborada en los detalles y que se perdería definitivamente si no hubiera personas como Alberto Deramo que la hubieran vivido muchas décadas atrás.