Un terrateniente, deportes e inmigración uruguaya

2 enero, 2021 Leido: 1973

Un terrateniente, deportes e inmigración uruguaya

La presencia de terratenientes surgidos del reparto generoso de tierras tras el desplazamiento de los indígenas, era una situación normal en todo el siglo 19 y en progresivo retroceso desde el siguiente siglo.
Hacia el sector oeste del distrito de Gonzales Chaves podían mencionarse Pedro Próspero Lasalle, Juan Dufour, Juan Jugo y Manuel Poblet.
El primero de los mencionados cedió las tierras necesarias en 1929 para la construcción de la estación ferroviaria, paraje al que se lo identificó con su nombre.

Posteriormente se instalaría la escuela 13, un almacén de ramos generales y en 1937 el Club Recreativo y Cultural, generándose una fuerte actividad social y deportiva para todo ese sector rural.
Es que la población era numerosa en función de la necesidad de atender esas enormes extensiones de campo y sus respectivas producciones.
Manuel Presentación Poblet formó familia con Francisca Bonifacio y en setiembre de 1878 nacía en Buenos Aires Abel Ireneo Poblet. La familia era propietaria de los establecimientos Las Toscas y La Araucaria ubicados en la línea del camino entre La Sortija y De La Garma, pasando por Lasalle.
Ireneo fue aficionado al automovilismo y la aviación.
Por ejemplo, participó y ganó el Gran premio nacional de carretera disputado en marzo de 1914 con un automóvil belga y también fue armador de su propio avión con el que visitaba a su hermano en el establecimiento La Torcacita. Viajaba con su esposa e hijo.
En el campo La Araucaria, que visité hace poco tiempo, había en aquellos tiempos una gran laguna en la que Poblet acuatizaba en un hidroavión que él pilotaba. Hoy esa laguna está disminuida (fotos).
También participó en competencias de moto en la zona.
Falleció en Mar del Plata el 10 de octubre de 1962.

Inmigración uruguaya

Ha ocupado la atención últimamente el éxodo argentino hacia Uruguay, profundizando una situación que en general se conocía aunque de casos aislados. De hecho, desde hace mucho tiempo una importante empresa agropecuaria de Tres Arroyos viene operando en aquel país, por ejemplo.
Pero en aquellos tiempos del terrateniente Poblet, hubo familias uruguayas enteras que se trasladaron a sus campos y luego quedaron radicadas en Tres Arroyos y la zona.
Ocuparon instalaciones que constituían un pequeño poblado y que se afectaban para cubrir todas las necesidades de la gente allí residente. La premisa era la autosuficiencia.
Hoy el establecimiento muestra algo de aquella grandeza, aunque sólo alguna parte está aplicada al funcionamiento y hay sectores virtualmente abandonados. La laguna ha perdido aquel esplendor pero permite imaginarlo.
Hay indicios del muelle que allí se construyera e incluso de algunos puntos de referencia establecidos para la operación del hidroavión. Con un poco de imaginación se puede reconstruir aquel esplendor de ese lugar.
Resulta un misterio, que por razones familiares intento desentrañar, las razones y los detalles por los cuales una familia uruguaya llegó y se asentó en el lugar para trabajar. Procedía de un pequeño poblado que se llamaba Isla Mala, hoy 25 de mayo, en el departamento de Florida del vecino país.
Posteriormente se irían radicando en Tres Arroyos y aún hoy hay varios descendientes de apellido Gerónimo.
Por el lado de Poblet, cabe recordar a dos de sus descendientes, ambas profesoras de idiomas. Poblet de López Armentía en inglés y Poblet de Estévez, en francés.

Escribe: Omar Eduardo Alonso – [email protected]
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