El relato de una mujer víctima de violencia de género, a la espera de respuestas de la justicia que no llegan
Una mujer denunció en la Fiscalía la rotura del techo de su vehículo en la noche de ayer frente al ingreso del ex Colegio Nacional. En diálogo con LU 24 aseguró sufrir una importante persecución y violencia psicológica desde que tomó la decisión de separarse de su ex pareja luego de más de 20 años de convivencia. Tiene medidas de restricción, botón antipánico y un cúmulo de denuncias realizadas ante la policía durante estos 7 meses, pero la solución y la tranquilidad aún no llegan.
Laura Carzoglio, relató los días de acoso, amenazas e incertidumbre por los que atraviesa comenzando por lo sucedido ayer, cuando fue a trabajar por la tarde al ex Colegio Nacional y dejó su auto estacionado frente al ingreso del establecimiento. Sorpresa fue la suya cuando al retirar a las 23.30 descubrió que el techo de su vehículo estaba hundido de lado a lado. “Yo estaba trabajando en turno noche, porque cada vez debo pagar más para pagar las deudas que me están surgiendo con toda esta situación. Primero fue una patada más un rayón en la puerta del conductor; después el corte de 10 cm de la cubierta derecha, el corte de la manguera que sale del radiador y la correa del alternador, todo en el marco del cambio de vida que quise hacer. Ya es una contínua persecución que tengo. Me separé después de 20 años de convivencia; no puedo justificarlo de que es el, porque además no hay cámaras de seguridad en ese lugar que alcance la imagen de justamente ese lugar”.
Mencionó también que los hechos anteriores se registraron en las inmediaciones de su domicilio. “Si salgo por algo de paseo, sé que después tengo esas reprensiones, como cortes de gas, un flete para pagar con cosas que supuestamente compre y yo no fui, gastos que yo no los haría, cosas compradas para que las pague, pedidos a panadería de acá, en fin. La justicia me dice que está todo realizado correctamente y queda solo esperar. Hasta ahora no he sido víctima directa de violencia física, pero tengo botón antipánico y perimetral y otros detalles que dan idea de quién puede ser. Todo es investigado”.
Laura pidió la colaboración de la comunidad: “Si alguien vio algo ayer, si pueden aportar algo mejor, ayúdenme. Está hundido el techo de lado a lado me sale otros cinco mil pesos dentro de todo los arreglos que siempre debo pagar por este tema. Las denuncias se van agravando en el tiempo y ya no puedo siquiera andar en bicicleta, porque me amenazan. Llama una mujer con voz desfigurada de números desconocidos y me dicen que me va a pasar algo. Entonces no puedo andar sin auto”.
Cansada de todos los hechos que le suceden y la afectan a diario, agregó: “Llevo cambiados seis chips de teléfonos diferentes en los últimos meses. Me quieren contactar vía redes sociales, y demás, debo estar con cuidado permanentemente. Pero estoy contenida y voy a incorporarme ni bien pueda a organismos que luchan contra la violencia de género. Hay que denunciar; hacer público, porque quien hace daño se ampara en comentarios, entornos. Pido a quien me conoce que trate de no hacer comentarios sobre mí y sobre mi vida, para poder descansar porque todo dato es motivo de una molestia posterior para mí. Y ahora desde el jueves no duermo, así vivo hace 7 meses y medio”, advirtió.