Estafador robó a su empleador y escapó de Mar del Plata sin que los controles lo identificaran
Facundo “el uruguayo”Guita, es un estafador que se hizo pasar por un oriental varado en Argentina en el marco de la Pandemia por el COVID-19 en Mar del Plata, y solicitó trabajo en un local comercial de esa ciudad, se lo dieron y luego le robó a su empleador 250 mil pesos, y se escapó con destino a La Plata, luego de tomar tres taxis y sin que los controles lo identificaran, tomándole solamente la fiebre a él y al chofer que lo conducía hacia la capital provincial.
Jerónimo Burgos es el nombre del propietario del local “Almacén de Milanesas”, en calle Olavarría al 2500 de la “Feliz”, y quien resultó víctima de la maniobra de esta persona que no es uruguaya sino que es nacida en la provincia de Jujuy, pero utilizó el ardid de hacerse pasar por un vecino rioplatense para lograr su objetivo.
Páginas informativas de Mar del Plata dan cuenta del accionar de Guita, quien fugó del negocio en el que había sido empleado para colaborar como delivery ya que el local está cerrado por el decreto vigente, y se llevó los 250 mil pesos de Burgos, quien confió en la historia de quien resultó finalmente un “burdo estafador cuyo paradero ahora ignoraba” según dice la página de La Capital.
De esa forma, el estafador logró huir de Mar del Plata y en estos momentos está prófugo. El taxista que lo llevó hasta el cruce de las avenidas 44 y 7 de La Plata ya declaró ante la Justicia y contó detalles del viaje: entre otros datos, indicó que en los controles en los que debió detener su automóvil a ambos les tomaron la fiebre pero a Guita no le pidieron documentos, por lo cual no fue identificado.
Una historia de película
El relato de cómo fue estafado Burgos lo hizo en Instagram, como demandan los nuevos tiempos. Llamó a la policía, sí. Atendió a los medios, también. Pero primero o principalmente pensó en ventilar su impotencia en su cuenta de esa red social. Para expresar su desdicha, su violencia contenida, pero además para intentar una forma de prevención de otros comerciantes y, eventualmente, la fuga del vil ladrón, lo que no consiguió.
Al dialogar el lunes con La Capital, el comerciante explicó que hace casi un mes un joven apareció en la puerta de su local y se presentó como Facundo “El uruguayo”, un mochilero que recorría Latinoamérica, pero que por el aislamiento había quedado “varado” y sin dinero en Mar del Plata. Ante esta situación, el joven pedía comida y charlaba con los empleados.
La situación se repitió en los días sucesivos: llegaba y les contaba a todos acerca de sus viajes por el continente. Compartía anécdotas y se ganaba la confianza de los presentes. Hasta que Burgos decidió contratarlo para que realizara tareas de mantenimiento, fuera ayudante en el comercio y pudiera pagar lo que consumía.
Al principio fueron tareas menores, como pintar una reja y realizar algo de mantenimiento. Pero rápidamente Facundo comenzó a hacer jornadas laborales completas como el resto de sus compañeros. “A las dos semanas me dijo que le habían robado todo lo que tenía en el hotel, pero resultó ser mentira. Yo me solidaricé y le compré ropa, zapatillas y me pidió si se podía quedar a dormir arriba en el local, que hay una piecita. Así que le conseguí un colchón y unas frazadas y estuvo durmiendo acá cinco días hasta el lunes, que se cobraban los sueldos y me robó todo”, explicó Burgos.
El robo se concretó el pasado lunes. Burgos había ido temprano al local de Olavarría al 2500 y tenía el dinero para pagar los sueldos de abril. En el lugar el único empleado era “El Uruguayo”, ya que había dormido allí la noche anterior. Cerca de las 8.30, un proveedor llegó y Burgos le pagó la mercadería y se quedó charlando. Al regresar al local Facundo ya no estaba, tampoco estaban los 250.000 pesos para el pago de sueldo de los cinco empleados. “Fue un descuido de 20 minutos, entre que le pagué al proveedor y llegó el encargado. Ahí desapareció“, contó.
“Yo tengo dos locales, uno lo tuve que cerrar temporalmente y para no bajar ningún puesto de laburo vinimos todos a este local. Juntar cinco sueldos es muy difícil y este tipo se llevó todo”, lamentó el comerciante.
“Al final todo lo que me dijo era mentira. Empecé a averiguar y no era uruguayo, sino de Jujuy. Presentó un apellido y tenía otro. En el hotel en el que había dormido sí dio su nombre verdadero”, explicó la víctima del robo y agregó: “Una abogada lo rastreó y pudimos ver que tiene estafas hechas en todo el país, desde Puerto Madryn a Santa Fe”. También existieron denuncias en Córdoba y en Tigre.
En las horas posteriores a que el hecho tomara estado público, María Eugenia. hermana mayor del estafador, explicó en sus redes sociales que no mantiene relación con él: se quedaron solos cuando eran adolescentes, vivieron en la calle y cada uno siguió su camino. Por último, contó que a ella también la estafó cuando ya de adultos volvieron a acercarse, al igual que hizo con la familia de una novia que tuvo en Jujuy.
Jerónimo Burgos se mantiene sorprendido de cómo alguien en quien había confiado fue capaz de robarle. “La habilidad de este tipo para hacerse querer, un don natural, carisma. Venía bien predispuesto, hablaba, ayudaba, se mostró recontra agradecido. Le di casa, trabajo, ropa y pasa esto”, lamentó.
“No quiero que se vaya de Mar del Plata, que pague lo que hizo”, concluyó la víctima en esa oportunidad. Pero era tarde: el fiscal Leandro Arévalo y el personal policial de la comisaría novena que investigan el caso ya constataron, como se explicó antes, que Guita se escapó a la capital provincial el mismo día del robo y ahora su paradero es desconocido, a pesar de los intensos controles que existen hoy en la Argentina.