Dos tresarroyenses llegaron a juicio por el hallazgo más importante de droga de los últimos años

9 octubre, 2022

Dos tresarroyenses llegaron a juicio por el hallazgo más importante de droga de los últimos años

Una banda dedicada a la venta de estupefacientes, liderada por un matrimonio oriundo de Bolivia, que distribuía cocaína y marihuana desde una quinta en Batán, comenzó a ser juzgada el pasado jueves en el Tribunal Oral Penal Federal de Mar del Plata.
En total, serán juzgadas 15 personas con distinto grado de participación dentro de la organización y se analizarán ocho hechos sobre comercialización de estupefacientes. Uno de los acusados es el tresarroyense Marcelo Staniscia, en cuyo automóvil, estacionado en la calle Rodríguez Peña al 900 de esta ciudad, la Policía encontró más de 70 kilos de estupefacientes el 31 de octubre de 2018.
También estará en el banquillo Brenda Pardiñas, que llegó al juicio en libertad. Ambos habían sido investigados por la justicia necochense, pero a instancias del fiscal que tenía a cargo la causa, se unificaron expedientes con la que se sustanciaba en Mar del Plata.

A lo largo del debate oral, el fiscal federal Juan Manuel Pettigiani intentará probar la forma en que funcionaba la organización, a cargo de Claudia Camacho Soliz, de nacionalidad boliviana, su padre, Edgar Camacho Águila -actualmente prófugo- y el marido de la mujer, Nelson Alcocer Peredo, que fueron detenidos en un operativo conocido como “Papa lavada” en octubre de 2019.

“Perdió Marcelo”
“Te llamo para avisarte que Marcelo perdió…- ¿Mucho perdió? – Y… le encontraron la valija”. Ese diálogo en noviembre de 2018 entre dos mujeres fue captado por los operadores judiciales que tenían intervenido el teléfono de una de ellas. No de la que avisaba sino de la que se preocupaba por saber cuánta droga le había secuestrado la policía a Marcelo.
Esa mujer era Claudia Camacho Soliz, una ciudadana boliviana radicada en Batán que por entonces cumplía arresto domiciliario junto a su esposo por una condena por venta de estupefacientes. Y esa frase permitió desovillar un hilo que llegaría hasta lo más profundo de una banda de narcotraficantes cuyo liderazgo la Justicia atribuye a Camacho Soliz, quien actuaba amparada en un supuesto emprendimiento agrícola.

El jueves último se inició el juicio en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata con 15 imputados, varios de ellos familiares de Camacho Soliz que residen en Batán, otras personas de Tres Arroyos -los nombrados Staniscia y Pardiñas- , de Salta y del Conurbano bonaerense por ser parte de una misma organización a la que se le secuestró en distintos operativos 117 kilogramos de cocaína y 66 de marihuana.

El caso es uno de los más resonantes del narcotráfico de Mar del Plata y la zona en los últimos años y contiene algunas circunstancias que no solo ratifican esa calificación sino que además dan cuenta de cómo la droga transita de manera permanente por medio de grandes o pequeñas ciudades.

La historia de esta organización tiene un punto de partida desconocido, ya que no puede determinarse cuándo comenzó a operar. La primera referencia es anterior a al 20 de abril de 2017, cuando Camacho Soliz y su esposo Nelson Alcocer Peredo fueron condenados a 5 y 4 años de prisión por vender estupefacientes.
Por ser padres de dos niños discapacitados, la Justicia les concedió a ambos la posibilidad de que cumplieran la pena en su casa quinta de Batán, aunque ese beneficio fue aprovechado para seguir en el mundo del narcotráfico sin mayores obstáculos. Esta es la hipótesis del Ministerio Público Fiscal Federal que su titular Juan Manuel Pettigiani pretenderá demostrar en el juicio.

Por un asalto
En el mes de abril de 2018 una denuncia anónima alertó a las autoridades policiales de Mar del Plata sobre esta continuidad delictiva e incluso dio más referencias sobre otras personas vinculadas y la escala que había alcanzado el negocio: las transacciones eran de a decenas de kilos. Por esto, la Justicia Federal de Mar del Plata solicitó la intervención telefónica de la pareja y empezó a reunir información.

Por otros caminos judiciales, hasta una casa de Rodríguez Peña al 900 de Tres Arroyos llegó la policía para dar con los autores de un asalto ocurrido en 2017 en esta ciudad. Buscaban aros y cadenas sustraídos en ese hecho, pero al irrumpir se encontraron con dos hombres y una mujer. Según el expediente judicial, uno de los hombres, Marcelo Staniscia, habría pretendido escapar y arrojó una caja de perfume al piso. La policía al abrirla descubrió varios envoltorios de cocaína y entonces procedió a requisar a Staniscia, quien ocultaba en sus genitales las llaves de un automóvil. Esas llaves pertenecían a un Ford Fiesta estacionado en la puerta. Impulsados por el protocolo pero también por la curiosidad, los policías abrieron el baúl y dentro de una valija descubrieron 77 panes de marihuana y 2 de cocaína. Staniscia y la mujer que se encontraba en el lugar, Brenda Pardiñas, fueron acusados de la tenencia de estupefacientes en una causa radicada en la fiscalía a cargo de Juan Portela, del Departamento Judicial Necochea.

Horas después de la detención se produjo esa llamada entre la novia de Staniscia, que vivía en Tandil, y Camacho Soliz en la que le alertaba que Marcelo había “perdido”. ¿Qué hacía Staniscia en Tres Arroyos? La Justicia cree que debía llevar la droga desde Batán a la casa de Pardiñas para un traspaso que nunca llegó a producirse. Pardiñas, también de acuerdo a lo que figura en el expediente, sería pareja del hermano de la novia de Staniscia.

En el teléfono de Staniscia se encontró información valiosa que aseguraba que la droga la había retirado el mismo día de lo de “Claudia”, que había viajado de Tandil a Mar del Plata e incluso luego se agregó a la causa un video en el que se veía el Ford Fiesta en la ruta 88, en proximidades de Batán.

El encuentro
La investigación a Camacho Soliz continuó y un año más tarde la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) estableció que iba a producirse un encuentro para el intercambio de una importante cantidad de drogas. Y que quien iría a buscarla hasta Buenos Aires era nada menos que Claudia Camacho Soliz. Así fue como el 1° de octubre de 2019 el intercambio se hizo en una estación de servicio de la rotonda de Echeverri, en la Ruta 2. La Toyota Hilux en lugar de regresar a Batán fue hacia el Conurbano, se supone que a buscar más “mercadería”, pero fue interceptada en el barrio de Flores.
Allí la policía secuestró 68,834 kilogramos de cocaína y fueron detenidos Camacho Soliz, Luis Sánchez y Sergio Gambarte. Para la Justicia marplatense Sánchez, que vivía en Salta, es quien proveía la droga al grupo Camacho Soliz. Gambarte al ser detenido tenía 61 mil dólares y era el vínculo en el Conurbano ya que vivía en Echeverry.

Al conocer el resultado del operativo, aquel mismo 1°de octubre de 2019 el juez Santiago Inchausti ordenó 23 allanamientos uno en Salta, siete en Mar del Plata y Batán, ocho en el Conurbano, dos en Bahía Blanca y el restante en CABA. En una vivienda de Quilmes, donde residía el paraguayo Erme Cubilla, la policía halló 46 kilogramos de cocaína.

“Lamentablemente en Batán falló lo operativo y el allanamiento a la finca de Camacho Soliz se hizo 2 horas después. Creemos que se deshicieron de droga y de gran cantidad de evidencia”, dijo una fuente judicial.
En la causa hay un prófugo sobre quien pesa la hipótesis de ser el verdadero cabecilla de la organización: Edgard Camacho Aguila, el padre de Claudia Camacho Soliz.
La Policía de Seguridad Aeroportuaria, una de las fuerzas más preparadas del país, trabajó sobre la familia Camacho Soliz desde junio de 2018 hasta el 1° de octubre de 2019. Sus calificados hombres jamás pudieron determinar la actividad laboral del grupo pese a que en sus informes mencionaron los gastos excesivos, coches de alta gama, campos de su propiedad propicios para la preparación de la cocaína y hasta una casa fortificada con sistemas cerrados de videovigilancia.
También advirtieron que a pesar de que Camacho Soliz y su esposo tenían arresto domiciliario por la condena anterior, pedían permiso para trasladar a sus hijos a centro de salud como el Hospital Garrahan. “En realidad, salían parar seguir haciendo negocios con la droga”, refirieron fuentes de la investigación.

El juicio
Quiso el destino judicial que el fiscal Portela tuviera que subrogar en la Fiscalía N°2 de Mar del Plata, donde se tramitaba la investigación contra Camacho Soliz para advertir las conexiones entre ésta y Staniscia de modo que fue sencillo luego avanzar sobre la unificación de los expedientes.

Es por eso que el juicio que comenzó este miércoles y que durara varios meses tiene 15 imputados: a Camacho Soliz, a su esposo Alcocer Peredo, a Gambarte, a Sánchez, a Staniscia, Cubilla, Diego Ríos Saavedra (otro boliviano residente en Batán), todos ellos detenidos; Pardiñas junto a otras siete personas llegan al debate en libertad.

La conexión entre Bolivia, Salta, el Conurbano y Batán parece haber quedado acreditada en la investigación por la fiscalía y ahora la Justicia Federal de Mar del Plata intentará traducir eso en una condena, al menos para la gran mayoría de los imputados.

Fuente: Con información de La Capital de Mar del Plata y 0223