Robaron al Juez Stemhpelet mientras mantenía relaciones con una prostituta. La Corte lo suspendió por 90 días.
El juez bahiense Onildo Osvaldo Stemphelet, quien tuviera actuación tiempo atrás en Tres Arroyos fue víctima de un robo cuando permanecía como cliente en el interior de un prostíbulo de Villa Mitre, el pasado 15 de mayo.

Según información exclusiva a la que pudo acceder el portal La Brújula 24, fue el propio titular del juzgado de Ejecución Penal N°2 de Bahía Blanca quien realizó la denuncia al 911 tras detectar que le habían sustraído unos 3 mil pesos en efectivo y una tarjeta de crédito en la “casa de citas” de calle Rivadavia 2280, pasadas las 19.
A raíz de esta circunstancia, el magistrado fue suspendido de sus responsabilidades por 90 días por la Suprema Corte y será sometido a un proceso de enjuiciamiento.
El magistrado esperó en la vereda y cuando vio el patrullero comenzó a agitar los brazos para detenerlo. Relató ante los oficiales que luego de abonar por los servicios sexuales descubrió que le había metido la mano en el pantalón que había dejado en una silla.
Los uniformados, que arribaron en el móvil n°231101, le indicaron al magistrado que se alejara de la puerta del inmueble ante “posibles represalias” e ingresaron. Allí se entrevistaron con una joven -de 31 años y de origen paraguayo- llamada Jésica, alias “Gatubela”, que confirmó que había mantenido sexo con el denunciante, que todo había acabado bien: él le había abonado y se había retirado sin inconvenientes.
Los policías requisaron el prostíbulo y entre las pocas prendas que vestía la mujer no lograron hallar las pertenecías del juez, que esperaba ansioso en la calle.
A Jésica la trasladaron a la comisaría para “identificarla” y luego la liberaron. El juez prometió seguir el caso con sus “contactos en la Justicia”.
Por estas horas interviene la Fiscalía N°8 en el episodio del robo y la de Delitos Sexuales ante la posibilidad de que en el prostíbulo al que concurriera su señoría exista “trata de personas o delitos conexos a la trata”. Esto último -y más allá de las consideraciones relacionadas con el decoro que debe guardar un miembro del Poder Judicial- es lo que podría traerle un dolor de cabeza.
“Es un funcionario público que no puede avalar con su presencia, y mucho menos como cliente, un lugar donde se ejerce la prostitución y puede haber mujeres explotadas y esclavizadas”, señaló uno de sus colegas, que no salía del asombro, dice el portal Web de La Brújula.