Trascendieron más detalles del asalto “de película” que sufrió un comerciante
Se conocieron más detalles del asalto que sufrió, en la mañana de ayer, el comerciante José Luis Iglesias, propietario de Agro Repuestos sorprendido alrededor de las 8.40 por delincuentes cuando se encontraba en una oficina del entrepiso del local de San Martín 1345.
Dos desconocidos con el rostro semicubierto por barbijos ingresaron al establecimiento y simularon estar mirando cubiertas en el interior, cuando Iglesias los saludó disponiéndose a atenderlos. Les sugirió que trajeran la medida de las cubiertas que necesitaban pero ya cuando descendía del entrepiso advirtió que las intenciones de los individuos eran otras.
En ese momento intentó salir del local, pero lo redujeron con un golpe en la zona de las costillas. Lo ataron y lo llevaron al galpón trasero, donde le cubrieron la cabeza. Y volvieron para introducirse en la oficina, desde donde le exigían las llaves del local y de su camioneta, para finalmente decidirse por tomar estas últimas. En el mismo momento le sustrajeron el efectivo de la billetera, ante el pedido de Iglesias de que no se llevaran la documentación y tarjetas.
De inmediato percibiría un silencio de varios minutos tras el cual advirtió que uno de los malvivientes se había quedado en el lugar, custodiándolo, mientras que el otro, aparentemente acompañado por un tercero que hasta ese momento habría oficiado de campana, se iba en la Chevrolet Captiva hasta el domicilio de Iglesias, al que curiosamente llegaron sin necesidad de que él les diera la dirección.
En la casa
Este segundo tramo del relato del damnificado, a esta altura de ribetes cinematográficos, se traslada a la vivienda de Bolívar 57, donde su mujer se encuentra recuperándose de una dolencia, en reposo. La hija de ambos le servía el desayuno cuando escuchó la puerta de entrada, y pensando que se trataba de su padre, le habló preguntándole el porqué de su regreso. Pero se encontró con un desconocido que la empujó, y junto a otro se introdujeron en distintas dependencias de la casa donde encontraron una reserva de 2000 dólares, que la esposa de Iglesias guarda de una jubilación, una bolsa con un puñado de alhajas de oro y la alianza de la mujer, que le sacaron del dedo directamente mientras reposaba.
El propio comerciante valuó en alrededor de 2 millones de pesos el botín con el que se alzaron los delincuentes, discriminándolos en alrededor de 1.700.000 pesos de oro, los 2000 dólares más unos 4000 pesos en efectivo de su billetera.
La salida
Tras irrumpir en la casa de Iglesias con los resultados descriptos, los malvivientes pudieron regresar en otro auto -ya que la hija del comerciante encontró la camioneta de su padre en la esquina de la casa- al local de la avenida San Martín, donde recogieron a quien había quedado como “custodia” y se llevaron varias llaves, entre ellas las de una vivienda de veraneo que tiene en Claromecó. Cuando el comerciante pudo desatarse, le dio aviso a un vecino de lo ocurrido y llamó a su hogar, donde a pesar del momento vivido, su hija le pudo transmitir que tanto ella como la madre estaban bien.
La odisea para el tresarroyense se extendió por más de una hora, y si bien ninguna de las víctimas sufrió situaciones de violencia extrema, el momento que transitaron todos fue verdaderamente terrorífico.
